Esperar que haga efecto la crema

Los dientes??... Y esto que es mamáaaaaa? ... dueleeee, pica, molesta, no sé, pero ñeeeeee. 
Alguna vez leí que si nos salieran los dientes ya adultos no sería soportable ese dolor.  No lo sé, pero lo  cierto es que los bebés lo pasan realmente mal.  Unos más que otros como todo, pero para mi bichito ha sido su talón de Aquiles.  Ha llorado desde los cuatro meses, hay días que babea sin parar, se muerde hasta los dedos y se pone de un humor espantoso.
Pregunté a otras mamas y me recomendaron que le untara un bálsamo gengival cuando le doliera.  Le aliviaba pero al rato le dolían de nuevo,  supongo que se la tragaba y pasaba el efecto así que consulté al pediatra y me comentó que esas cremas eran peor porque endurecían las encías  y que le comprara mordedores.  Luego analizando en casa, nos pensamos que algo de cierto tenía que haber, puesto que Oli llevaba semanas con los dientes asomando sin terminar de salir. 
Entonces decidimos dejar la crema por unos días  y fuimos a una tienda de bebés a preguntar por los dichosos mordedores.  Le compramos uno que parecía una nave espacial, con luces y sonido, muy guay como juguete pero pesado para coger con sus pequeñas manitas, otro con forma de mano que trae agua dentro que al poner en el refrigerador se congela y les alivia el frío.   Pues no le gustó,  la mano era más grande que la suya, era  incómodo para él meterlo en su boquita.  También un aro del que colgaban unas frutas de goma planas, lo vi intentar rascarse con eso pero seguían siendo grandes.  Al final lo vi coger la punta de un muñeco del baño que tenía forma de caballito de mar. 
Total que ya desesperados decidimos probar darle una pequeña dosis de apiretal si lloraba mucho o ponerle poca crema si babeaba o se rascaba solamente.  Por supuesto con su respectiva canción "vamos a esperar que haga efecto la crema, vamos a esperar que haga efecto la crema". 
Funcionó,  a las dos semanas lucía orgulloso un precioso filete blanco en la parte de arriba de su encía.  De ahí en adelante han salido como churros, hoy en día tiene todos los dientes y le están terminando de salir cuatro muelas, pero ha sido un laaaargo camino, por les cuento lo relevante:
*  las cremas son buenas, pero al principio es mejor limitar el uso. Yo incluso noté que si le ponía un poco en el paladar y la parte de atrás de la lengua,  le iba mejor, porque le adormecía toda la boca
* los mordedores me parecen un fiasco, los productores de estos trastos se han esmerado más en innovar con el material y en crear un juguete atractivo para los papás,  que en diseñar una forma y peso adecuados para los bebés.   Después de nuestra experiencia me dediqué a ver en cada tienda de bebé y aún no he encontrado ninguno que tenga el tamaño  y la forma que quepa en la mano y la boca de un bebé de 4 o 5 meses.   Será que nadie les ha contado que aunque los dientes salen más tarde, molestan desde muy temprano?  Oli se ha aliviado más mordiendo las orejitas de su mejor amigo el dudu y con unas galletitas de la marca Milupa.
* el apiretal sólo es recomendable en caso de mucho dolor o fiebre. La idea no es dejarlo sufrir pero tampoco como tenerlo de placebo porque el cuerpo se hace auto inmune,  y cuando de verdad lo requiera ya no será efectivo.
* los bebés no son malcriados,  esa no es su naturaleza,  cuando lloran y piden brazos es porque se sienten mal y es su forma de expresarlo. Y digo esto porque el tema dental los pone de muy mal humor, irritables, lloricas, y he visto padres diciendo "está con una perreta" y no se percatan del chorro de baba que le  cuelga al crío.  Como siempre la paciencia, el respeto por ese ser y el amor son el mejor alivio.

Brócoli ... por la noche no, por favor

Anoche cenamos brócoli. Mala idea, muy mala.

Si de algo debemos estar agradecidos es de que el bichito come fenomenal.  Y excepto el puré de patatas come de todo,  hasta acelgas, cebollas, cualquier vegetal, verdura, fruta, le gusta mucho, lo cual es muy raro en niños pequeños y nosotros padres orgullosisimooos lo contamos con un ego de satisfacción.  (¿para qué fingir que uno no siente orgullo de las cosas que hace bien su hijo?)

Lo cierto es que  había probado el brócoli y le había encantado,  se ve en su cara que realmente disfruta comerlo, y por eso anoche le di con unas tiras de pollo.  Se lo comió todo, jugó con los arbolitos, se lo pasó bien.  Acto seguido, jugamos un ratito, vimos algo en la tv, a bañarse y a dormir...  o eso creímos...

Maaadre mía, lo de que esta pequeña verdurilla inocente causa gases no es fantasía.  Oli pasó toda la noche llorando, sacudiendo la barriga, supongo que intentando sacar la ventolera, pero entredormido es más difícil para ellos...  Nada lo ayudaba, ni mimos, ni canciones, ni estar en la cama de nosotros, nada!!

Me puse a darle masajes, como cuando tenía 3 meses y sufrió de cólicos, y lloraba intensamente, era dolor lo que sentía, hasta que por fiiiiiiiiiinnnnnnn, POOOoooOOOffFFFFfff!! Salió el cohete.  inmediatamente se durmió, el pobre cayó rendido de tanto luchar toda la noche con ese espanto. 

A todas estas eran las 6.50 am y nosotros destruídos.  

Conclusión, por muy orgullosa que esté de mi bicho comeverduras, debo tener cuidado con ciertos eneamiguitos por la noche. 

Nuestro huerto


Hemos plantado semillas juntos. Disfrutamos juguetear con la tierra y la naturaleza.    

Llegó la primavera y el renacer de las plantas es impresionante e inspirador.  Yo que vengo de un país tropical donde todo es igual todo el año aún me sorprenden estos ciclos de vida.

Como disponemos de una pequeña terraza que estaba llena de hierbas malas, me entusiasmó la idea de sembrar algo mas que césped.  Así que fuimos a la tienda compramos unas semillas y armamos este germinador.

Debo confesar que no tenía idea del lío y la responsabilidad en la que me estaba metiendo por tres cosas:

Uno: un huerto requiere de tiempo y yo que vivo quejándome de que no tengo de eso, casi me he llegado a arrepentir.

Dos: además de tiempo se requiere un conocimiento básico que está bastante disponible en la red, pero he tenido que sentarme a leerlo.

Tres: hacerlo con un pequeño de 18 meses ha sido un reto, porque como era de esperarse, quiere tocar, regar, y jugar con las plantitas. El pobre se ha llevado unos cuantos regaños por sacar las plantas de los maceteros.  He tenido que explicarle mil veces, que las plantas comen tierra y si se sacan de ahí se ponen tristes.  Entonces pone morrito y deja de hacerlo. 

A veces queremos compartirlo todo con él y no nos damos cuenta de que por muy espabilado que Oli es, sigue siendo un bebé.

Les dejo este collage de fotos de cómo empezó y como va.



El juego de Bowling


El otro día en una máquina compré unos yogures nuevos que vienen en unas botellitas muy molonas. Parecen pines de bowling.  Como me gustaron tanto, se me ocurrió que podía construirle un juego divertido a Oli con ellas y estuve varios días tomándolos.  Fue divertido ver las caras de las personas que me veían tomar el yogur y guardar la botella en el bolso, jajajaja, pero valió la pena.

Primero que nada les quité las etiquetas, los lavé y herví un poco para sacarle cualquier resto de yogur y posibles bacterias.


En un principio había pensando pintarlos por fuera, pero conociendo a mi pequeño, lo más probable era que se lo llevara a la boca, así que se probé pintarlas desde adentro.

Le tiramos hilos de pintura acrílica de varios colores contrastantes y los sellamos con cinta de pintor para que no se la comiera o se volcara mientras se secaban.

Una vez seco, les retiré la cinta y les fijé las tapas con pistola de silicona.  Quedaron estupendas y Oli se entretiene bastante jugando "al boli".


Plastilina Casera... y ... comestible !!!

La plastilina casera es ideal para los bebés que aún descubren el mundo con sus bocas.

Jugar con masas es un buen ejercicio de motricidad fina.  En casa tengo Fimo, es una masa polimérica que se usa en manualidades para hacer muchas cosas.  Se moldea la pieza, se hornea en casa y tienes un producto con un acabado fenomenal.

Trabajando con esta masa, le di a Oli un trozo para que jugara a "hacer bolitas como mamá", pero por supuesto que no es adecuada para bebés que aún se meten todo a la boca, como el mío.  Pasé todo el rato diciéndole "a la boca no"...  él ni caso, quería probar qué era eso.

Por eso me di a la tarea de buscar en Internet una de esas recetas de Plastilina Casera, que hay en muchos blogs y básicamente son todas muy parecidas: harina, sal, agua hirviendo, aceite vegetal, colorantes alimentarios.  Las proporciones varían un poco entre receta y receta.    

En alguna le ponían "cremor tártaro".  Yo le puse polvo Royal no es lo mismo, pero sí lo lleva entre sus ingredientes así que tiré de lo que tenía.  Igual la idea no era crear un esponjoso pastel, sino una masita para que el niño jugara.

En otra recomendaba ponerle unas gotas de glicerina para darle brillo a la masa, cosa que no hice porque lo que realmente me interesaba era que el bichito la "degustara" sin peligro.

Y en otro blog leí que habían usado aceite de bebé.. y eso para niños más grande quedaría genial, pero tan "incomible" como lo de la glicerina, así que lo descarté.

Total que estos son los ingredientes que yo utilicé:

1 taza de harina de uso corriente
1/4 taza de sal
3/4 taza de agua hirviendo
2 cdas de aceite de girasol.
1 cda de Polvo Royal.
Colorantes vegetales



Para hacerla, muy fácil, se unen todos los ingredientes secos en un bol, luego se le agrega el agua y el aceite, y se bate hasta hacer una masa homogénea.  Se separa en cacitos y se le agrega las tintas, removiendo hasta unificar los colores.


Luego viene el amasado, aquí tuve mis dudas porque en algunas recetas indicaban que se dejara enfriar y luego se amasara tal cual como galletas, y en otras que se cociera todo en una olla de teflón hasta formar la bola y luego se terminara de dar el punto en la mesa.   Por eso experimenté de las dos formas.   Les cuento los resultados:

Las bolitas roja y Azul, las amasé sin cocinar, como había quedado la masa pegostosa debí ponerle un poco más de harina y amasar. Pero el resultado quedó con una textura suave y agradable.


Las bolitas amarilla, verde y naranja, las cociné y fue cuestión de ponerlas en la olla y en 5 segundos se hizo la masa, las llevé a la mesa, les terminé de amasar y quedaron bien de elasticidad, pero su consistencia era un poco más grumosa.


Por un lado al frío es más suave, pero debe trabajarse un poco más la masa.  Por otro lado con el calor se hace más rápido y está "cocinada" la harina. Pero al final ambos métodos están guay.

A ver que tal les va a uds. cocinando plastilina !!






Soy un bebé feliz, feliz feliz

Esta es nuestra canción .  Eso es lo que más deseo para mi bichito, que sea verdaderamente feliz.  

Todos los padres deseamos que nuestros hijos sean felices,  pero algunas veces se nos olvida y los exponemos a los deseos de nuestro ego. Intentamos que no sufran, pero en el esfuerzo, sin darnos cuenta, no les dejamos ser ellos mismos. Creemos que no se harán daño si les enseñamos de nuestras experiencias pero ellos deben caminar su propio camino, con sus propias piedras. 

Por eso se lo dejé pintado en ese cuadro , se lo canté en la barriga y se lo canto cada vez que puedo:  "Soy un bebé feliz, feliz, feliz, soy un bebé feliz feliz, feliz", para que nunca se nos olvide a ninguno de los dos.  Él lo agradece sonriendo y aplaudiendo con los ojos echando chispas de verdadera felicidad.




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