Su primer tortazo

Astuto, curioso y movido, una combinación electrizante.
Nuestros amigos nos hicieron un BabyShower y nos regalaron una hamaca para Oli, super chula, roja, con motivos piratas y unas pelotitas colgando de un arco. 

A las tres semanas de nacido Oli “el curioso”, ya estaba manoteando las pelotas.  En el momento no le di mucha importancia, hasta le tomé un video, pero desde luego con el tiempo y mis lecturas sobre bebés y crecimiento me percaté de que no era tan común que un recién nacido tuviera esa capacidad de coordinación motora.  Uff que guay, es inteligente y kinestésico, será todo un reto entretenerlo y mantenerlo a salvo.
Transcurridos un par de meses desde entonces, lo de darle a las pelotas se tornó aburrido para él, así que empezó a probar y experimentar más con su cuerpo y poner a prueba sus capacidades.  Descubrió que se podía arrastrar de espaldas, hamaca para abajo, y lo intentó y lo intentó hasta lograrlo.  Se carcajeaba…  Era sorprendente verlo arrastrarse de milímetro en milímetro, disfrutando cada paso, hasta que sus pies tocaban el suelo y más atrás el culete.  Ya había aprendido a bajarse de ahí…   wiiiiiiiiiiiiiii es un campeón!!
Hasta ahí todo fenomenal.  Yo me iba a la cocina a preparar la cena y lo dejaba viendo los dibujos o el canal de música en la TV unos minutos, si total era un bebé de menos de cuatro meses, no se iba a echar a andar a coger nada peligroso.  Pero un día fue más allá y al bajarse tocó el suelo con los pies, pero antes de que llegara su culo, se impulsó y dio media vuelta.  
El Aita me estaba ayudando y de repente escuchamos un poooooofffff, y más atrás un ñeeeeeeeeeeeeeeeeeee.  ¿Qué ha pasado??   Pues nada, el trastito se había bajado esta vez por un lado de la hamaca, cayó boca abajo en el piso y pegó la frente de rebote.  Para ese entonces aún no se volteaba del todo solo, así que verse rodeado de muebles y sin posibilidad de escapar de su autoencierro lo asustó mucho y el doble nosotros, pero no se hizo daño.  Le revisé todo el cuerpo, hasta las uñas, a ver si estaba bien.  
Iker y yo entre el susto y los nervios, nos acusamos de irresponsables el uno al otro, pero es que en realidad, jamás nos hubiésemos imaginado que el bicho fuera tan audaz.  De ahí vino la canción "Ya pasóoooo, ya pasóooo, el bebé está muy bien, ya pasóoo, ya pasóoo todo va fenomenal" y aprendí que poner un pañito de agua helada en su frente (en lugar del hielo) es mejor para evitar que se forme el moretón o el chichonazo.  

Desde ese día no ha parado…  ni él, ni nosotros.  Su evolución cognitiva y sensorial-motora, aunque a veces es agotadora, no deja de ser fascinante.


El dudu se merece una entrada

El dudú, el mejor amigo de mi hijo, como para no merecer una entrada. Faltaba más!
Ha estado acompañándole en la mayoría de sus procesos evolutivos desde que estaba recién nacido y hoy en día sigue ahí en pie de guerra, siempre fiel y loable.
Estuvo en sus primeras babas.  Cuando ningún mordedor podía aliviar su enorme pena, él descubrió que mordisquear la orejita de Dudú si lo hacía. 
Sus siestas en la hamaca con Dudú son indescriptibles.  Lo mirábamos dormido tan apacible con el brazo alrededor del cuello de ese muñeco y nos preguntábamos ¿Qué soñarán esos dos? 
Muchas noches dormimos los cuatro en la cama, el Aita, la mam, el bichito y Dudú.  Huele a nosotros.  Una vez vi en la película “El Perfume” un tío que tenía un olfato privilegiado que quería extraer y envasar el olor de todas las cosas, si quisiéramos envasar el olor de nuestra familia, habría que extraerlo del Dudú.
Cuando se volteó las primeras veces, Dudú estaba ahí para que no golpeara tan duro su cabecita.  Aprendió a caminar cogido del sofá con Dudú en una mano.  No sé si se sentía más seguro o mejoraba su equilibrio.
Cuando empezó a comer papillas  y frutas, hacía algo muy curioso, primero mordía un poquito la oreja a Dudú y luego mordía la comida que le ofrecía.  Era como si “probara los dientes” antes, o los afilaría como los cachorros ?  Jajaja no sé, pero me daba risa.
Durante toda nuestra lactancia éramos tres, yo acariciaba a Oli con mi mano libre en su espalda y sus pies (siempre he tenido debilidad por sus pies)  él con su manita acariciaba mi cintura, y con la otra acariciaba a la tetita y a Dudú.
Al entrar en la guardería, abrazó más que nunca a su mejor amigo.  Si estaba inquieto, le daba un mimito a Dudú y se calmaba (dicho por sus profesoras).    Cuando entró en el cole nuevo los primeros días estaba eufórico, la tercera  semana empezó a darse cuenta que tendría que ir ahí regularmente y estuvo más inquieto, entonces se me ocurrió decirle mientras íbamos en camino “si te sientes solito y nos extrañas mucho, abraza a Dudú, que mamá y Aita lo sentimos y te devolvemos un beso”… lo abrazó con todas sus fuerzas, luego lo soltó y se fue a jugar.
Dudú ha rodado de boca en boca, ha traído y llevado virus del cole, lo ha compartido con otros amigos.  Lo ha arrastrado por el suelo del cole, de la casa, de la casa de nuestros amigos, del parque…  Ya dejé de contar las veces que he lavado a Dudú.  El otro día estaba tan sucio que me bañé con él y mientras me daba crema en el cabello, porque cada minuto cuenta, aproveché para restregarlo y dejarlo impoluto.
Un viernes se nos perdió.  Montamos a Oli en el coche y en teoría Dudú iba en sus manos.  Al llegar a nuestro destino estuvimos jugando, paseando, y se nos olvidó su existencia.  No fue hasta entrar en casa que notamos su ausencia.  Y Dudú????? Noooo,  no puede ser se haya caído.  ¿Estará en el centro comercial, o en casa de nuestros amigos, o será que lo habíamos dejado en casa??  Fue una cruzada buscarlo y nada, no apareció.  El Aita y yo estábamos realmente deprimidos por la pérdida del muñeco, Oli ni lloraba, pero si es cierto que durmió inquieto esa noche (¿lo extrañaba?) así al día siguiente corrimos a la tienda donde lo habíamos comprado para intentar conseguir uno igual.  Conseguimos a su “hermano mayor”, la forma del nuevo era igual pero un poco más grande en tamaño y con un cordón que tira de una caja musical.  Ohhh que fantáaaastico,  éste será su nuevo mejor amigo.  Pues que gran equivocación!!  Cuando se  lo dimos lo miró con cara de  “¿y quién es éste tío?”, nos puso un morro y nos lo devolvió.  Le dimos cualquier cantidad de explicaciones “ahora que eres mayor, tienes a un amigo más grande”, “Que linda suena la canción estrellita dónde estás”… Intentó abrazarlo un par de veces, pero se notaba que esa relación era forzada.  Si se le cruzaba lo tiraba para un lado de la cuna y nos miraba con esa “su mirada madura” que nos pone a veces. Les aseguro que si mi hijo hubiese hablado en ese momento nos hubiese contestado “En serio uds. creen que soy tonto y no me doy cuenta que ese no es Dudú”.  Cuando ya no quisimos insistir más con el dudusote, tristes y resignados,  mi marido baja a tirar la basúra el domingo por la noche, y tataaaaaaaannnnn.. un milagro, milagríiiisimooooo, ahí estaba el dudú colgando en el buzón del correo.  Suponemos que se cayó en el garaje y un vecino amable lo recogió y lo puso allí, pero no habíamos pasado por la portería en todo el fin de semana.    Ahhh que alivio, nos relajamos. La verdad es que nos dimos cuenta que estábamos más preocupados nosotros que él. 
Si es que lo más guay de Dudú es que no es algo de lo que depende mi hijo, como algunos bebés se pegan con el chupete, sino es más bien un refuerzo positivo en su vida.  Para él es como un miembro más de la familia.  Oli podría pasar días sin ver a Dudú y no lo va a pedir.  Si nosotros vemos que necesita consuelo, se lo ofrecemos, sobre todo para dormir, y la cara de felicidad que pone no es normal.  Le da besitos en la nariz, lo mima, alguna vez le he visto jugar “a darle de comer”, es su amigo. 
Al final, se quedó con los dos, aprendió a querer a Dudúcito y a Dudusote por igual.  Si es verdad que los  juguetes se despiertan cuando no hay mayores, Dudú debe hacerlo y susurrarle a su oído, “todo está bien Oli, tranquilo bebé, te quiero”.
Después de escribir esto me doy cuenta que más bien somos el Aita y yo quienes  si tenemos ese apego “chupetero” con Dudú… jajajaja.. 

Alguna mamá ha visto a su bebé tener un afecto especial por un juguete?



Los tesoros en la naturaleza

Varias flores, hojas verdes, hojas secas, ramas, piedritas, tierra.  Mucho por explorar y aprender.
El otro día vi en un blog que me gusta mucho theimaginationtree.com una idea sobre qué hacer con los peques ahora que hay buen tiempo.   En el post Nature Exploration Table, Anna le daba a las niñas cosas de la naturaleza para explorar, clasificar, dibujar.  Me encantó,  así que hice mi versión del juego adaptado a mi trastito.
Como él es tan movido y disfruta muchísimo pasear, lo lleve por el camino que está cerca de casa y recolectamos varias cosas.  Flores variadas, hojas, ramas,  piedritas y llenamos el cubo con ellas.
Él estaba encantado porque lo dejé tocar todo lo que llamaba su atención (o casi todo, una colilla de cigarrillo también despertó su curiosidad pero no entraba en el juego).


Luego en casa lo separamos:
Pusimos las ramas a un lado.  Le explicaba que ellas se caían de los árboles que vimos por el camino.
Luego colocamos las flores, las margaritas, las rojas, y las amarillas.  Reconoció los colores de cada una.
Cuando jugamos con las hojas, detallamos las distintas formas. Aprendimos la diferencia entre las hojas vivas de color verde y las secas color marrón, las apretó con sus manos para notar que unas eran suaves y las otras crujientes, hacían un ruido Crrjjjjj y se rompían al cogerlas.
Por último colocó las piedras y con la pala la arena que recogimos del parque y la tierra que recogimos del camino.  La primera era fina, la segunda más gruesa y color oscuro.






Luego nos inspiramos y armamos una composición con todo eso. Un poco de pegamento, le escribimos los nombres y voilâ... este es el resultado final...  además de bonito sirve para que él recuerde el nombre de lo aprendido.








Oli además de disfrutar el paseo fue observando, tocando y aprendiendo como se llamaba cada cosa.   Aprendió a decir "aneeeenaaa" y "fooor".  
A veces creemos que nuestros niños necesitan juguetes con muchos colores y sonidos para aprender, y el mejor de los aprendizajes lo obtienen de cosas muy simples, como esta.





Ese Chivito si sabe mamar

A Oli no le costó mucho coger el pecho cuando nació.  
Como fue cesárea programada le llevaron con su papá y la enfermera le dio un poco de fórmula especial en un biberón, mientras yo estaba en recuperación.  Cuando subí a la habitación me explicaron un poco cómo era lo de dar pecho, me dijeron que me lo pusiera y a ver qué tal se le daba y si veía que no comía nada, que le diera una onza del bibe.  
Fue raro, buscaba el pezón con la boca, lloraba un poco, seguía buscando hasta que lo cogió y empezó a mamar.  Que sensación tan extraña e increíble.  Las primeras veces se quedó como un ordenador colgado.  Arrancaba con ánimo, y luego se iba durmiendo, pero me aclararon que era por la anestesia.  Entonces le dimos un par de veces más el biberón.  Pero a la cuarta, ya le había cogido el tranquillo, así que no le dimos más.  En el Hospital La Paz de Madrid, donde son totalmente pro-lactancia materna, hacen todo lo posible por que el bebé ya se esté alimentando del pecho antes de darles el alta, así que al ver lo bien agarrado que estaba el bichito, y lo rápido que me recuperaba yo, decidieron darnos el alta pronto. 
En casa nos iba bien, cada vez comía mejor, hasta que fuimos a revisión con el pediatra.  Ese primer pediatra que tuvo Oli, es de los que yo llamo “ochenteros”, el típico que  recomiendan dar el pecho cada tres horas, y yo novatisima, cómo no le iba a hacer caso?? 
Total que hecha un lío, intentaba darle de comer a aquella cosita, cuando lo mandaba el reloj.  Inclusive en la noche llegué a despertarle para darle de comer, y como era de esperarse, se me dormía en brazos.     Entonces para espabilarlo le mecía un poco mientras le cantaba “ese chivito si sabe mamar, ese chivito si sabe mamar”.  Se despertaba y chupaba otro poco, y así pasábamos la noche… divirtiéndonos.
Hasta que me instalé seriamente a leer sobre lactancia materna, fue cuando  supe que el pecho debe ser a demanda, que un bebé jamás se debe despertar y que los calendarios y relojes es mejor mantenlos lejos. 




Un marco de... lentejas

A quién no le gustan las lentejas? Son fantásticas, y más en un marco de fotos y pintadas de rosa.

Vino a visitarnos mi sobrina Valeria. A ella le gusta mucho tomarse fotos y el color rosa, así que Oli le ha preparado este regalito.


Materiales:
- un marco de fotos, puede ser los baratos de ikea o alguno que esté feo y queramos darle nueva vida.
- un puñado de lentejas
- acrílicos en varios tonos de rosa
- cola blanca
- glitter (opcional)
- barniz acrílico

Los pasos muy fáciles:

1. Pintamos el marco de fucsia, lo dejamos secar.

2. Cogimos el puñado de lentejas y lo repartimos en varios cacitos.  Cada uno será de un color.

3. Le tiramos un poco de pintura y removimos con unas cucharas desechables

4. Aplicamos cola blanca a cada cacito, antes que se secara la pintura (si se deja secar antes quedará una bola de lentejas de color y la idea es repartirlas)

5. Cogimos pocos de lentejas de cada color y los colocamos sobre el marco, tratando de repartir uniformemente. Dejar secar muy bien, incluso hasta el día siguiente.

6. Por último para darle el toque fashion, le dimos toques con glitter nacarado.

Fue fácil lo de las mezclas con Oli, pero lo de colocar las lentejas con cola no tanto, por lo pringosas que teníamos las manos.  Pero a su prima le gustó bastante.

Hatsune Miku


Porqué Hatsune Miku?  Se parece un poco a mi, pero no porque llevo el pelo verde.

Cuando decidí abrir este blog, me descargué esta plantilla de Blogger que me gustó visualmente.  Tenía todo lo básico con lo que quería iniciar sin tener que ajustar mucho pero traía por defecto una imagen en la cabecera y en el pie de página sobre un personaje que en mi vida había escuchado.  Logré sustituir la imagen de arriba, pero no encontraba cómo quitar o sustituir la de abajo.  

Así que de tanto ver la muñequita esa, me puse a investigar quién rayos era, y resulta que Hatsune Miku, como la llaman, es una pequeña chica de cabello largo y turquesa asociado al programa "Vocaloid", que es una aplicación de síntesis de voz, capaz de cantar lo que te de la gana.  El software proporciona al usuario la capacidad de sintetizar canciones simplemente escribiendo la letra y la melodía.

Nadie sabe cómo o porqué, pero lo cierto es que los japoneses que son fans de "ser fans de algo",  se volvieron tan fans de esta aplicación que se convirtió en un icono de la cultura de este país.  El típico bum que después aparece hasta en la sopa, al estilo gangnam style.  Aquí les dejo un vídeo:


Y porqué me encuentro algún parecido con Miku, pues como les he contado, mi pequeñajo, es inquieto, pero la música le calma, como la buena bestia que es.   Cada vez que no hemos encontrado ninguna otra forma de aliviar su pena, mamá o papa nos inventamos una letra, y se la cantamos, y créanme, el repertorio es amplio.  Tantas cosas que un bebé puede sufrir y uno sin saber el qué es exactamente,  pero supongo que en nuestro lenguaje intimo que manejamos los tres, cuando algo pasa, la solución es relajarse con una canción cantada por esa voz conocida, aunque la letra sea distinta, como funciona el programa de Hatsune Miku.

Y no es que yo tenga dotes histriónicas, mi única experiencia de cantante fue en la coral de la Universidad, pero fue más por joda que por tener una voz de alucine.  Lo cierto es que cuando tienes un hijo tu perspectiva de "a lo mejor no puedo" cambia por completo, y cuando hace falta algo tu instinto te transforma en alguien que piensa más bien como "claro que puedo, tengo que poder, es necesario que pueda", y el resultado es maravilloso, hasta terminas cantando lo que sea necesario, como esta chica.   

Por el momento, la Miku se queda ahí... es probable que cuando tenga tiempo de sentarme a averiguar cómo quitarla, la quite, o quizás permanezca para recordarme de que por mi niño soy capaz hasta de cantar.





La primera Instantánea

El primer contacto con tu hijo es vuestro nexo, una foto grabada en la memoria para toda la vida.

Cuando Oli nació,  fue cesárea y yo le pedí a la doctora que me lo mostrara antes de que se lo llevara la matrona, al principio se mostró reacia y me contestó que no lo permitía el protocolo,  yo se lo exigí en tono desafiante y ella entendió que no me iba  hacer cambiar de idea y que no valía la pena negarse.    Los dos segundos más alucinantes de toda mi existencia fue cuando distinguí entre todos los ruidos del quirófano su suave llanto y ella lo alzó por encima de la sabana quirúrgica,  la cámara interna de mi ser tomó esa foto para siempre.  Cierro los ojos y lo veo, era un repollito con los ojos chinos, los pelazos abundantes y engomados, que se abrazaba a si mismo.

Se lo llevaron a la revisión y yo en aquel estado de nirvana ni caso hice de la clase magistral de anatomía que le daban a las residentes con mis tripas, y solo oía aquel llanto que me invadía por completo,  en ese momento entendí que ese pequeño ser estaba por encima de todas las cosas del universo.   A los 5 min apareció envuelto  en una tela blanca, en brazos de una enfermera y su suave llanto se convirtió en una enérgica protesta "donde está la barriga?" Y la barriga le cantó nuestra canción "soy un bebé feliz feliz feliz, soy un bebé feliz feliz feliz" y como si se tratara de algo mágico abrió los ojos y se calló al instante.   Se restableció nuestro nexo.  En todo el universo sólo eramos Oliver y yo... 

Lactancia Materna

Todos los bebés y todas las mamás del mundo nacen con la extraordinaria capacidad de lactar.
Cuando estaba en las últimas semanas de embarazo, tenía muchas dudas sobre la lactancia materna.  Cómo será?  Podré hacerlo?  Me dolerá?  Mi mamá siempre dijo que no nos dio pecho porque ella tenía poca leche, tampoco mi abuela, entonces, yo tampoco tendré?  Los bebés nacidos en parto natural maman mejor?  Como casi todas las madres, deseaba poder alimentar a mi pequeño y tanto mito urbano por ahí me angustiaba.  Pues nada de eso es verdad, salvo casos muy excepcionales, todas podemos.  Pero considerar cierta información durante los primeros días puede ayudar a cualquier principiante.
Primero: intentar ser paciente, porque no es un proceso que se establece y permanece así hasta el día que cumple los seis meses y supuestamente empieza la otra alimentación.  Es más bien como una carretera, con curvas, subidas y bajadas.  Hay días en los que el niño come como un desesperado, tiene más hambre que tú, según parece está asociado a ciclos de crecimiento (los llamados estirones).  Hay días que parece que no come nada y es que su sistema de succión ha evolucionado al punto que mama en tres minutos, cuando antes se tardaba media hora.  Hay días que pedirá cada tres horas (como a veces intentan meterle en la cabeza a la pobre madre algunos pediatras), y hay días que comerá cada tres minutos, y otros comerá mucho en la mañana y no te pedirá hasta la tarde.  Pero y por qué nos extraña tanto esto?  Si tomáramos nota de la hora y la cantidad que comemos normalmente, verás que nosotros actuamos igual.  Intentar regular el horario es más bien para “irlo adaptando” a los horarios de vida de los padres, quizás para que no la pase tan mal si tiene que asistir a una guardería, pero no porque el bebé lo requiera.  La realidad es que EL PECHO DEBE SER A DEMANDA, aunque pueda ser incómodo estar todo el día con las tetas disponibles, pero para eso debería ser la baja maternal (tema que tocaré en otro post).
Segundo: La técnica o postura, la vas adecuando a medida que pasan los días.  Al principio te esmeras mucho en tratar de imitar la lámina del centro de salud: la boca del bebé que abarque todo el pezón, la lengua tirando desde abajo,  su pecho contra el tuyo, su cabeza ligeramente doblada en dirección a tu cara.  A que parece un trabalenguas!!.  La postura es importante, sobre todo lo de que abarque todo el pezón,  pero es bueno relajarse y si notas que no está succionando, se acomodan un poquito.  Él sabe cómo succionar, eres tú quien tiene que aprender cómo cargarlo mientras lo hace. Y te aseguro que a medida que vas adquiriendo experiencia van amoldándose su cuerpo y el tuyo para estar más cómodos. 
Yo no compré un cojín de lactancia y me arrepentí, porque cuando el bebé es pequeñín lo cargas en un brazo, pero cuando empieza a coger peso, viene muy bien, sobre todo si pretendes dar una lactancia prolongada.  Yo le di pecho a Oli hasta los 15 meses y necesitaba ponerme algunas almohadas.  
Una postura a considerar es dar pecho acostada de lado. Los primeros meses, que se despierta varias veces durante la noche, es lo maaaasss!!  Lo recomiendo con cinco estrellas.  Yo no lo sabía y me levantaba de la cama lo cogía en brazos y me espabilaba, y cuando estaba empezando a coger el sueño.. oh, oh! ñeeeeeeeeeeeee, otra vez mamá a despertarse.  Era un ciclo eterno, cómo no iba a tener ojeras hasta el suelo? Así que una vez  vi un video que lo recomendaba y lo intenté, nos fue fenomenal.  Es cómodo, no se despierta del todo ninguno de los dos, y además es rico tenerlo ahí cerquita.
Tercero: La composición de la leche.  Muchos laboratorios han analizado, sintetizado y elaborado fórmulas que se ASEMEJAN a la leche materna, pero nunca será igual.  No soy anti-fórmulas, porque pueden ser un apoyo en algunos casos, pero indiscutiblemente, la materna no tiene parangón.  Está a la temperatura perfecta, no hay que esterilizar nada, es gratis.  Pero es que además su consistencia sale de acuerdo a la necesidad del bebé.  Cuando comienza a chupar es más transparente y entre otras cosas sirve para calmar la sed.  Luego se va espesando y es la que contiene más grasas y proteínas, es la que le hace coger peso.  Por ello se debe dar hasta el final.  Si el bebé chupa un poquito y se queda dormido, no hay que despertarle sino ofrecer la misma teta en la próxima toma para que la termine.
Dicen que los bebés alimentados con leche materna tienen mejores defensas que los alimentados con fórmulas lácteas.  Yo no lo puedo asegurar porque no soy médico, ni bioquímica, ni nada parecido.  Lo sí puedo dar fe de que Oliver no se enfermó NI UNA SOLA VEZ, hasta cerca del año cuando entró a la guardería.  Allí cogió todos los virus en los dos primeros meses…  catarros, mocos, gastroenteritis viral, boca-mano-pie.  Una vez superado ese proceso de adaptación, gracias a Dios, mi niño es un roble.  Tan es así, que se venció la batería del termómetro digital y nos dimos cuenta un día que papá enfermó. 
Por último: hay que tener confianza en tu hij@, es él o ella quien debe marcar la pauta, básicamente porque es quien conoce sus propias necesidades.   Y su necesidad no sólo va a ser alimentaria, el pecho es algo más.  Es un vínculo que se establece entre los dos, una conexión, que podría explicar con palabras muy lindas, espirituales, o describir en  términos científicos sobre genética que he leído,  pero creo que va más allá de eso.  La teta es amor, es alimento, es medicina,  es consuelo, es disfrute, es la naturaleza en todo su esplendor, es el contacto más íntimo que tendrán ambos durante toda su vida.  Entonces no hay que darle la vuelta, solo vivirlo, y cada experiencia es única.
Creo que cualquier esfuerzo que pueda suponerle a la madre ofrecerle a su bebé leche materna durante el máximo de tiempo posible, no es comparable al bienestar que le está regalando.



Esperar que haga efecto la crema

Los dientes??... Y esto que es mamáaaaaa? ... dueleeee, pica, molesta, no sé, pero ñeeeeee. 
Alguna vez leí que si nos salieran los dientes ya adultos no sería soportable ese dolor.  No lo sé, pero lo  cierto es que los bebés lo pasan realmente mal.  Unos más que otros como todo, pero para mi bichito ha sido su talón de Aquiles.  Ha llorado desde los cuatro meses, hay días que babea sin parar, se muerde hasta los dedos y se pone de un humor espantoso.
Pregunté a otras mamas y me recomendaron que le untara un bálsamo gengival cuando le doliera.  Le aliviaba pero al rato le dolían de nuevo,  supongo que se la tragaba y pasaba el efecto así que consulté al pediatra y me comentó que esas cremas eran peor porque endurecían las encías  y que le comprara mordedores.  Luego analizando en casa, nos pensamos que algo de cierto tenía que haber, puesto que Oli llevaba semanas con los dientes asomando sin terminar de salir. 
Entonces decidimos dejar la crema por unos días  y fuimos a una tienda de bebés a preguntar por los dichosos mordedores.  Le compramos uno que parecía una nave espacial, con luces y sonido, muy guay como juguete pero pesado para coger con sus pequeñas manitas, otro con forma de mano que trae agua dentro que al poner en el refrigerador se congela y les alivia el frío.   Pues no le gustó,  la mano era más grande que la suya, era  incómodo para él meterlo en su boquita.  También un aro del que colgaban unas frutas de goma planas, lo vi intentar rascarse con eso pero seguían siendo grandes.  Al final lo vi coger la punta de un muñeco del baño que tenía forma de caballito de mar. 
Total que ya desesperados decidimos probar darle una pequeña dosis de apiretal si lloraba mucho o ponerle poca crema si babeaba o se rascaba solamente.  Por supuesto con su respectiva canción "vamos a esperar que haga efecto la crema, vamos a esperar que haga efecto la crema". 
Funcionó,  a las dos semanas lucía orgulloso un precioso filete blanco en la parte de arriba de su encía.  De ahí en adelante han salido como churros, hoy en día tiene todos los dientes y le están terminando de salir cuatro muelas, pero ha sido un laaaargo camino, por les cuento lo relevante:
*  las cremas son buenas, pero al principio es mejor limitar el uso. Yo incluso noté que si le ponía un poco en el paladar y la parte de atrás de la lengua,  le iba mejor, porque le adormecía toda la boca
* los mordedores me parecen un fiasco, los productores de estos trastos se han esmerado más en innovar con el material y en crear un juguete atractivo para los papás,  que en diseñar una forma y peso adecuados para los bebés.   Después de nuestra experiencia me dediqué a ver en cada tienda de bebé y aún no he encontrado ninguno que tenga el tamaño  y la forma que quepa en la mano y la boca de un bebé de 4 o 5 meses.   Será que nadie les ha contado que aunque los dientes salen más tarde, molestan desde muy temprano?  Oli se ha aliviado más mordiendo las orejitas de su mejor amigo el dudu y con unas galletitas de la marca Milupa.
* el apiretal sólo es recomendable en caso de mucho dolor o fiebre. La idea no es dejarlo sufrir pero tampoco como tenerlo de placebo porque el cuerpo se hace auto inmune,  y cuando de verdad lo requiera ya no será efectivo.
* los bebés no son malcriados,  esa no es su naturaleza,  cuando lloran y piden brazos es porque se sienten mal y es su forma de expresarlo. Y digo esto porque el tema dental los pone de muy mal humor, irritables, lloricas, y he visto padres diciendo "está con una perreta" y no se percatan del chorro de baba que le  cuelga al crío.  Como siempre la paciencia, el respeto por ese ser y el amor son el mejor alivio.

Brócoli ... por la noche no, por favor

Anoche cenamos brócoli. Mala idea, muy mala.

Si de algo debemos estar agradecidos es de que el bichito come fenomenal.  Y excepto el puré de patatas come de todo,  hasta acelgas, cebollas, cualquier vegetal, verdura, fruta, le gusta mucho, lo cual es muy raro en niños pequeños y nosotros padres orgullosisimooos lo contamos con un ego de satisfacción.  (¿para qué fingir que uno no siente orgullo de las cosas que hace bien su hijo?)

Lo cierto es que  había probado el brócoli y le había encantado,  se ve en su cara que realmente disfruta comerlo, y por eso anoche le di con unas tiras de pollo.  Se lo comió todo, jugó con los arbolitos, se lo pasó bien.  Acto seguido, jugamos un ratito, vimos algo en la tv, a bañarse y a dormir...  o eso creímos...

Maaadre mía, lo de que esta pequeña verdurilla inocente causa gases no es fantasía.  Oli pasó toda la noche llorando, sacudiendo la barriga, supongo que intentando sacar la ventolera, pero entredormido es más difícil para ellos...  Nada lo ayudaba, ni mimos, ni canciones, ni estar en la cama de nosotros, nada!!

Me puse a darle masajes, como cuando tenía 3 meses y sufrió de cólicos, y lloraba intensamente, era dolor lo que sentía, hasta que por fiiiiiiiiiinnnnnnn, POOOoooOOOffFFFFfff!! Salió el cohete.  inmediatamente se durmió, el pobre cayó rendido de tanto luchar toda la noche con ese espanto. 

A todas estas eran las 6.50 am y nosotros destruídos.  

Conclusión, por muy orgullosa que esté de mi bicho comeverduras, debo tener cuidado con ciertos eneamiguitos por la noche. 

Nuestro huerto


Hemos plantado semillas juntos. Disfrutamos juguetear con la tierra y la naturaleza.    

Llegó la primavera y el renacer de las plantas es impresionante e inspirador.  Yo que vengo de un país tropical donde todo es igual todo el año aún me sorprenden estos ciclos de vida.

Como disponemos de una pequeña terraza que estaba llena de hierbas malas, me entusiasmó la idea de sembrar algo mas que césped.  Así que fuimos a la tienda compramos unas semillas y armamos este germinador.

Debo confesar que no tenía idea del lío y la responsabilidad en la que me estaba metiendo por tres cosas:

Uno: un huerto requiere de tiempo y yo que vivo quejándome de que no tengo de eso, casi me he llegado a arrepentir.

Dos: además de tiempo se requiere un conocimiento básico que está bastante disponible en la red, pero he tenido que sentarme a leerlo.

Tres: hacerlo con un pequeño de 18 meses ha sido un reto, porque como era de esperarse, quiere tocar, regar, y jugar con las plantitas. El pobre se ha llevado unos cuantos regaños por sacar las plantas de los maceteros.  He tenido que explicarle mil veces, que las plantas comen tierra y si se sacan de ahí se ponen tristes.  Entonces pone morrito y deja de hacerlo. 

A veces queremos compartirlo todo con él y no nos damos cuenta de que por muy espabilado que Oli es, sigue siendo un bebé.

Les dejo este collage de fotos de cómo empezó y como va.



El juego de Bowling


El otro día en una máquina compré unos yogures nuevos que vienen en unas botellitas muy molonas. Parecen pines de bowling.  Como me gustaron tanto, se me ocurrió que podía construirle un juego divertido a Oli con ellas y estuve varios días tomándolos.  Fue divertido ver las caras de las personas que me veían tomar el yogur y guardar la botella en el bolso, jajajaja, pero valió la pena.

Primero que nada les quité las etiquetas, los lavé y herví un poco para sacarle cualquier resto de yogur y posibles bacterias.


En un principio había pensando pintarlos por fuera, pero conociendo a mi pequeño, lo más probable era que se lo llevara a la boca, así que se probé pintarlas desde adentro.

Le tiramos hilos de pintura acrílica de varios colores contrastantes y los sellamos con cinta de pintor para que no se la comiera o se volcara mientras se secaban.

Una vez seco, les retiré la cinta y les fijé las tapas con pistola de silicona.  Quedaron estupendas y Oli se entretiene bastante jugando "al boli".


Plastilina Casera... y ... comestible !!!

La plastilina casera es ideal para los bebés que aún descubren el mundo con sus bocas.

Jugar con masas es un buen ejercicio de motricidad fina.  En casa tengo Fimo, es una masa polimérica que se usa en manualidades para hacer muchas cosas.  Se moldea la pieza, se hornea en casa y tienes un producto con un acabado fenomenal.

Trabajando con esta masa, le di a Oli un trozo para que jugara a "hacer bolitas como mamá", pero por supuesto que no es adecuada para bebés que aún se meten todo a la boca, como el mío.  Pasé todo el rato diciéndole "a la boca no"...  él ni caso, quería probar qué era eso.

Por eso me di a la tarea de buscar en Internet una de esas recetas de Plastilina Casera, que hay en muchos blogs y básicamente son todas muy parecidas: harina, sal, agua hirviendo, aceite vegetal, colorantes alimentarios.  Las proporciones varían un poco entre receta y receta.    

En alguna le ponían "cremor tártaro".  Yo le puse polvo Royal no es lo mismo, pero sí lo lleva entre sus ingredientes así que tiré de lo que tenía.  Igual la idea no era crear un esponjoso pastel, sino una masita para que el niño jugara.

En otra recomendaba ponerle unas gotas de glicerina para darle brillo a la masa, cosa que no hice porque lo que realmente me interesaba era que el bichito la "degustara" sin peligro.

Y en otro blog leí que habían usado aceite de bebé.. y eso para niños más grande quedaría genial, pero tan "incomible" como lo de la glicerina, así que lo descarté.

Total que estos son los ingredientes que yo utilicé:

1 taza de harina de uso corriente
1/4 taza de sal
3/4 taza de agua hirviendo
2 cdas de aceite de girasol.
1 cda de Polvo Royal.
Colorantes vegetales



Para hacerla, muy fácil, se unen todos los ingredientes secos en un bol, luego se le agrega el agua y el aceite, y se bate hasta hacer una masa homogénea.  Se separa en cacitos y se le agrega las tintas, removiendo hasta unificar los colores.


Luego viene el amasado, aquí tuve mis dudas porque en algunas recetas indicaban que se dejara enfriar y luego se amasara tal cual como galletas, y en otras que se cociera todo en una olla de teflón hasta formar la bola y luego se terminara de dar el punto en la mesa.   Por eso experimenté de las dos formas.   Les cuento los resultados:

Las bolitas roja y Azul, las amasé sin cocinar, como había quedado la masa pegostosa debí ponerle un poco más de harina y amasar. Pero el resultado quedó con una textura suave y agradable.


Las bolitas amarilla, verde y naranja, las cociné y fue cuestión de ponerlas en la olla y en 5 segundos se hizo la masa, las llevé a la mesa, les terminé de amasar y quedaron bien de elasticidad, pero su consistencia era un poco más grumosa.


Por un lado al frío es más suave, pero debe trabajarse un poco más la masa.  Por otro lado con el calor se hace más rápido y está "cocinada" la harina. Pero al final ambos métodos están guay.

A ver que tal les va a uds. cocinando plastilina !!






Soy un bebé feliz, feliz feliz

Esta es nuestra canción .  Eso es lo que más deseo para mi bichito, que sea verdaderamente feliz.  

Todos los padres deseamos que nuestros hijos sean felices,  pero algunas veces se nos olvida y los exponemos a los deseos de nuestro ego. Intentamos que no sufran, pero en el esfuerzo, sin darnos cuenta, no les dejamos ser ellos mismos. Creemos que no se harán daño si les enseñamos de nuestras experiencias pero ellos deben caminar su propio camino, con sus propias piedras. 

Por eso se lo dejé pintado en ese cuadro , se lo canté en la barriga y se lo canto cada vez que puedo:  "Soy un bebé feliz, feliz, feliz, soy un bebé feliz feliz, feliz", para que nunca se nos olvide a ninguno de los dos.  Él lo agradece sonriendo y aplaudiendo con los ojos echando chispas de verdadera felicidad.




- Copyright © Soy feliz Criando - Hatsune Miku - Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan -